Ago 17, 2021

¿Qué deberíamos exigirle a nuestro asesor financiero?

Cada vez que tomamos decisiones nos estamos haciendo preguntas que, por lo cotidiano de las mismas, nos respondemos de forma automática y que todos sabemos que lo que buscamos es maximizar nuestra satisfacción. Elegiremos un restaurante donde el precio sea acorde a la calidad y al servicio, compraremos la ropa que nos guste el diseño, que sea duradera y que su precio esté en consonancia, haremos la compra en aquellos establecimientos donde se nos garantice que estamos comprando exactamente lo que deseamos al precio correcto. Sin embargo, cuando tomamos una decisión tan trascendental como quien me ayudará en la gestión de mis ahorros muchas veces nos vemos arrastrados por la comodidad de no tener que hacer nada y simplemente nos dejamos guiar por la entidad en la que ya tenemos operativa bancaria. ¿Es esto lo mejor que podemos hacer con nuestro patrimonio? ¿Qué preguntas deberíamos hacernos para poder obtener el asesoramiento que mejor se adecúe a nuestros intereses?

La gran pregunta que deberíamos hacernos es: ¿Quién le paga a mi asesor? Si encontramos la respuesta a esta pregunta sabremos donde están los intereses del mismo.

Como decía antes, lo más habitual en España es que nos asesore la misma entidad con la que tenemos nuestra operativa habitual, es decir, nuestro interlocutor es el mismo para ampliar el límite de la tarjeta de crédito que para decirme qué hacer con mis ahorros. Si hemos tenido suerte contamos con un especialista que nos recomienda los mejores productos, pero en ambos casos, son empleados de la entidad y de ella cobran, pero me están diciendo que el servicio que me prestan es gratis, por lo que deberíamos plantearnos ¿cómo es posible que me den un servicio gratuito?

Esta respuesta, parece demasiado obvia, por desgracia, nada es gratuito, y lo que pasa es que cuando me están recomendando cualquier producto, la entidad que me lo está recomendando está cobrando de ese producto. ¿Esto debería importarnos? Al fin y al cabo, ¿no me están ayudando y por eso deberían ganar algo? Sin duda, pero ¿creemos que nos recomendarán lo mejor para nosotros o lo mejor para la entidad? Si el fondo de inversión A paga a la entidad un 1% y el fondo de inversión B le paga un 0,5%, ¿qué fondo creemos que es más probable que nos recomienden? ¿El mejor para nosotros o el mejor para la entidad?

Después de estas preguntas nos surge otra, ¿cómo puedo conseguir que me recomienden lo mejor para mí? Siendo verdaderamente yo el cliente y pagando directamente yo por el servicio. Si me convierto en el pagador directo (antes ya lo era aunque no tuviera muy claro ni cuanto pagaba ni por qué), sabré exactamente cuánto me están cobrando y por qué y en base a eso podré exigir, es decir, tendré que buscar un asesor independiente que viva de lo que yo le pago, no de lo que le paga un tercero por colocarme sus productos, de esta forma estaremos alineando perfectamente nuestros intereses con los de nuestro asesor, ya que cuanto mejor me vaya a mí mejor le irá a él y viceversa, pues si no estamos satisfechos con él dejaremos de ser su cliente.

 

Si ya tenemos claro que lo mejor que podemos hacer con nuestros ahorros es buscar consejo en un profesional del cual yo sea su cliente y no una vía de generar ingresos, cuando nos sentemos con él deberíamos exigirle varias cosas fundamentales:

 

  • No deben hablarme solo de rentabilidad, mi rentabilidad objetivo debe ir en consonancia a un nivel de riesgo asumido, y ese nivel de riesgo asumido debe ser el conjunto de una serie de activos (monetarios, renta fija, renta variable, alternativos) y de zonas geográficas.
  • Deberíamos huir de la frase “es que este fondo lo ha hecho muy bien”. Cuando nos hablan simplemente de rentabilidades, nos están hablando de la rentabilidad que se ha obtenido en el pasado, y todos hemos oído eso de que las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras, pero es que no solo es que no garanticen, es que son irrelevantes en la toma de decisiones. Debemos dejarnos asesorar por aquel que intente detectar qué activos lo harán bien en el futuro, porque para mirar los del pasado no nos hace falta nadie.
  • La cartera que me proponga debe estar formada por activos con comisiones de gestión bajas.
  • Pidamos que nos comparen la rentabilidad que estamos obteniendo con algún índice acorde a mi nivel de riesgo. Si mi objetivo de rentabilidad es obtener inflación más un 3%, compáreme con eso, no con el índice de la bolsa japonesa o el de renta fija estadounidense.
  • Cuidado con los fondos de fondos, porque aquí las comisiones de gestión ya son dobles, así que si me dicen que es por diversificar, mejor que diversifiquen comprando directamente los fondos y no incluyendo una carcasa que lo único que me aporta es un incremento de costes.

 

Seguro que cada uno de nosotros tiene inquietudes diferentes, pero creo que las aquí reflejadas son comunes a la mayoría de nosotros y espero que sirvan para ayudar en la toma de una decisión tan importante como es la gestión de nuestros ahorros.

Francisco Salas

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